Un fantasma rodeado por la intolerancia e ignorancia
“No está enfermo, solo le gusta quedarse en la cama”, “que va a estar enfermo si vive haciendo cosas”, son algunos de los comentarios que durante años caracterizaron la opinión generalizadaa cerca de una enfermedad a la que no se le encontraba nombre y apellido, la ignorancia fue y es el peor enemigo del trastorno bipolar.
Históricamente llamada psicosis maniaco-depresiva, la bipolaridad cuenta con nombre específico aproximadamente desde hace 10 o 15 años, es una enfermedad que consiste en la alternancia a lo largo de la vida de fases de depresión, periodos de manía y episodios de completa normalidad que pueden durar incluso años.
Los síntomas del paciente van a depender del estado en que se encuentre, llamados episodios o crisis. El trastorno bipolar es una enfermedad donde se alternan tres tipos de situaciones: episodios de normalidad, episodios depresivos y episodios maniacos. El episodio depresivo se caracteriza por ánimo triste, melancólico o llanto frecuente, no tener deseos de levantarse, muchas veces no tener deseos de vivir, trastornos en el apetito que esta disminuido, trastornos en el sueño (suelen tener insomnio), y disminuye absolutamente toda la actividad del paciente. En el episodio de manía por el contrario, el paciente se encuentra en un estado de excitación permanente con un discurso muy verborrágico, hablan permanentemente, tienen una actividad plena todo el día, tienen trastornos del sueño en el sentido de que no pueden y no quieren dormir, y hacen actividades en demasía en todos los campos de su vida.
El trastorno puede ser de tipo 1, 2 o mixto, ya sea sólo depresión, sólo episodios de manía o una combinación alternada entre los dos; por otro lado tiende a aparecer con más frecuencia en la etapa de la adolescencia o la cuarta década de la vida. Al ser un trastorno fundamentalmente bioquímico del sistema nervioso central si o si deviene tratamiento psicofarmacológico. En segundo lugar se agrega la psicoterapia y se puede complementar con psicoeducación donde el paciente aprende a conocer datos de su enfermedad.
En torno al trastorno bipolar hay muchas cuestiones por destacar, tiene una “fuerte tendencia familiar”, no se puede decir que prevalezca en alguno de los sexos, y es una enfermedad crónica que en todos los casos tiene causas biológicas. Nuestra sociedad no esta preparada para los enfermos crónicos, en general el mundo laboral tiene dificultades para incorporar a los pacientes crónicos de toda índole pero de pronto cuando se trata de pacientes con patologías o enfermedades psiquiatritas nos resulta bastante más difícil porque no se puede comprobar con estudios de laboratorio ni diagnostico por imagen, es simplemente la clínica. Tenemos que entender que esta enfermedad muy bien tratada y con una familia que contenga al paciente y lo haga realizar tratamiento constante, puede tener un rendimiento laboral muy bueno, de 70 o el 80 % durante el año y, así como cualquier persona toma algunos días de licencia, el paciente bipolar tiene ese mismo derecho.
Para el paciente la vida no es sencilla, pero este trastorno también afecta a familiares y amigos, la familia tiene que trabajar duro hasta convencerlo al paciente de que su estabilidad depende de ciertos fármacos y que de la estabilidad de él va a depender la estabilidad del grupo familiar.
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