Domingo con aroma a comicios
El 28 de octubre despertó con los primeros rayos de sol que pintaban de anaranjado el cielo. La calma de la noche anterior, por el no funcionamiento de boliches y locales bailables, ya hacían de ese domingo, un día particular.
Las escuelas abiertas, las calles tranquilas y el documento nacional de identidad preparado para cumplir con la obligación cívica de elegir presidente, caracterizaban la jornada. Los más madrugadores pudieron concurrir a las mesas de comicios desde las 8 de la mañana, hay otros que de camino a la reunión familiar dominguera se hicieron presentes en los establecimientos educativos en las horas del medio día. Por ultimo, nunca faltan aquellos que se escapan de la sobre mesa para concurrir a la urna, y dar el voto apresuradamente ya que a las 18 hs. se cerraban las mismas.
Las horas de la tarde se ven inundadas de la incertidumbre, la expectativa y la ansiedad de ver los primeros porcentajes. Las familias en sus casas pendientes del televisor o la radio, compartieron mates y comentaron acerca de lo que creían podría suceder. Hay perseverantes que no dejaron escapar discurso de los candidatos, interpretaciones de los periodistas, y siguieron en sintonía de los medios hasta la madrugada. Otros, conformes con el sello en las últimas hojas de su DNI, se olvidaron de las elecciones y buscaron actividades varias para realizar en lo que fue para ellos, un domingo más.
El 28 de octubre despertó con los primeros rayos de sol que pintaban de anaranjado el cielo. La calma de la noche anterior, por el no funcionamiento de boliches y locales bailables, ya hacían de ese domingo, un día particular.
Las escuelas abiertas, las calles tranquilas y el documento nacional de identidad preparado para cumplir con la obligación cívica de elegir presidente, caracterizaban la jornada. Los más madrugadores pudieron concurrir a las mesas de comicios desde las 8 de la mañana, hay otros que de camino a la reunión familiar dominguera se hicieron presentes en los establecimientos educativos en las horas del medio día. Por ultimo, nunca faltan aquellos que se escapan de la sobre mesa para concurrir a la urna, y dar el voto apresuradamente ya que a las 18 hs. se cerraban las mismas.
Las horas de la tarde se ven inundadas de la incertidumbre, la expectativa y la ansiedad de ver los primeros porcentajes. Las familias en sus casas pendientes del televisor o la radio, compartieron mates y comentaron acerca de lo que creían podría suceder. Hay perseverantes que no dejaron escapar discurso de los candidatos, interpretaciones de los periodistas, y siguieron en sintonía de los medios hasta la madrugada. Otros, conformes con el sello en las últimas hojas de su DNI, se olvidaron de las elecciones y buscaron actividades varias para realizar en lo que fue para ellos, un domingo más.

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