“VIVIR NO ES OTRA COSA QUE ARDER EN PREGUNTAS”
¡Que frase! A muchos les puede resultar una tontería, tal vez les genera cierta intriga por analizar mas a fondo lo que se puede interpretar de ella, o por esas cosas de la vida sólo la leen rápidamente y pasa desapercibida.
Recorría las carpetas de documentos en mi computadora y me encontré con un texto escrito por mi hermano que se explayaba muy filosóficamente a cerca de cómo se podía interpretar esta frase, que aparentemente tiene por autor a una persona muy conocida. Al leer las líneas primero que nada quedé sorprendida por lo escrito, disfrutaba de poder saborear algo de lo producido por mi hermano y, siguiendo con la metáfora, debo decir que fue todo un banquete.
Pasaron los días y hoy me encuentro con ese texto nuevamente, lo releo y me doy cuenta que podría yo también hacer una reflexión, muy a mi estilo por supuesto, de esta frase que para serles sincera mas que nada me pareció picara y gráfica. Sigamos juntos en las próximas líneas y entenderán a que me refiero.
“Arder en preguntas”, podríamos decir arder de curiosidad, arder de intriga, arder en desesperación del qué pasará. Qué pensará tal o cual de mí, que sentiré el día que ocurra tal cosa, que será lo que Dios me tiene preparado o el destino en otros casos. Qué preguntarán en el examen, qué me pondré el sábado dirán algunas un poco mas superficiales, qué se pondrá fulana es peor, jajaja. De todas maneras arder en preguntas.
De todos los temas, de todos los colores, de todos los aspectos, ardemos en preguntas. Vamos caminando por la calle y vemos un ser extraño que se dirige hacia nosotros, no es el extraño de pelo largo pero su imagen nos recuerda definitivamente a aquella famosa canción. Los metros que nos separan se hacen cada vez más cortos, y de repente pasa por nuestro lado y nos roza el brazo fijando la mirada en nuestro rostro confundido. ¿Qué es lo que le pasa a este tipo?, es lo primero que se nos viene a la cabeza, pasamos la esquina y en la vidriera el objeto del deseo nos “llama”, ¿cuánto costará?, es la pregunta.
Si nos movemos hacia terrenos más peligrosos, en cuanto a su complejidad, nos podríamos preguntar que pasa después de la muerte, de donde venimos, hacia donde vamos, en fin… arder en preguntas.
Es así como creo que esta frase es una de las mas acertadas que leí en estos últimos tiempos, una frase que se puede aplicar a toda persona o situación, al fin y al cabo, siempre estamos preguntando.
¡Que frase! A muchos les puede resultar una tontería, tal vez les genera cierta intriga por analizar mas a fondo lo que se puede interpretar de ella, o por esas cosas de la vida sólo la leen rápidamente y pasa desapercibida.
Recorría las carpetas de documentos en mi computadora y me encontré con un texto escrito por mi hermano que se explayaba muy filosóficamente a cerca de cómo se podía interpretar esta frase, que aparentemente tiene por autor a una persona muy conocida. Al leer las líneas primero que nada quedé sorprendida por lo escrito, disfrutaba de poder saborear algo de lo producido por mi hermano y, siguiendo con la metáfora, debo decir que fue todo un banquete.
Pasaron los días y hoy me encuentro con ese texto nuevamente, lo releo y me doy cuenta que podría yo también hacer una reflexión, muy a mi estilo por supuesto, de esta frase que para serles sincera mas que nada me pareció picara y gráfica. Sigamos juntos en las próximas líneas y entenderán a que me refiero.
“Arder en preguntas”, podríamos decir arder de curiosidad, arder de intriga, arder en desesperación del qué pasará. Qué pensará tal o cual de mí, que sentiré el día que ocurra tal cosa, que será lo que Dios me tiene preparado o el destino en otros casos. Qué preguntarán en el examen, qué me pondré el sábado dirán algunas un poco mas superficiales, qué se pondrá fulana es peor, jajaja. De todas maneras arder en preguntas.
De todos los temas, de todos los colores, de todos los aspectos, ardemos en preguntas. Vamos caminando por la calle y vemos un ser extraño que se dirige hacia nosotros, no es el extraño de pelo largo pero su imagen nos recuerda definitivamente a aquella famosa canción. Los metros que nos separan se hacen cada vez más cortos, y de repente pasa por nuestro lado y nos roza el brazo fijando la mirada en nuestro rostro confundido. ¿Qué es lo que le pasa a este tipo?, es lo primero que se nos viene a la cabeza, pasamos la esquina y en la vidriera el objeto del deseo nos “llama”, ¿cuánto costará?, es la pregunta.
Si nos movemos hacia terrenos más peligrosos, en cuanto a su complejidad, nos podríamos preguntar que pasa después de la muerte, de donde venimos, hacia donde vamos, en fin… arder en preguntas.
Es así como creo que esta frase es una de las mas acertadas que leí en estos últimos tiempos, una frase que se puede aplicar a toda persona o situación, al fin y al cabo, siempre estamos preguntando.
